La firma de aviación Boeing presentó recientemente al innovador 787 Dreamliner, su diseño más avanzado hasta la fecha luego de más de diez años sin lanzar nuevos modelos al mercado. La principal característica de este avión de pasajeros de medio y largo alcance es la adopción de tecnologías más respetuosas del ambiente.
El uso de aluminio, principal material de construcción de los jets de línea, ha sido reducido en el Boeing 787 en más de un 50%, siendo reemplazado por compuestos de fibra de carbono, mucho más durables y de menor mantenimiento. En lugar de los tradicionales mecanismos hidráulicos de mando, se instalaron sistemas eléctricos más eficientes y avanzados.
El uso de materiales de alta tecnología ha conseguido reducir drásticamente el peso del avión, y con ello el consumo de combustible. El Boeing 787 consume un 20% menos de combustible por pasajero que sus competidores, reduciendo al mismo tiempo y en el mismo porcentaje la emisión de CO2 a la atmósfera. Además, sus turbinas especiales han sido diseñadas para reducir el ruido durante las operaciones de despegue y aterrizaje. En sus distintas variantes, será capaz de transportar entre 210 y 330 pasajeros.
Con el 787 Dreamliner, Boeing aspira a consolidar su reinado en los cielos luego de que otras compañías como Airbus presentasen una fuerte competencia en el sector. Las perspectivas son muy auspiciosas para la empresa, que sólo en el día de su presentación recibió pedidos por más de 1100 millones de dólares para la producción de este modelo.
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